sábado, 26 de septiembre de 2009

Antisemitismo en España, mito o realidad, por Miguel Martín




El último informe de la ADL, siglas en inglés de la Liga Anti Difamación, organización judía que observa cómo avanza en el mundo el antisemitismo, ha resultado ser demoledor para España y sus autoridades. Cabe mayor desastre por cuanto Rodríguez Zapatero se coloca como felpudo en su personal éxtasis ante el Presidente Obama y decide, en un arranque inusual e inesperado, proponerse como líder para su idea de la “pazzzzzzzzz …” en Oriente Próximo. Este demoledor informe sitúa a nuestra sociedad ante el dilema de examinarse y hacer autocrítica o creer que nada de lo que dice tiene que ver con ella, porque lo evidente es la contundencia que posee y la denuncia que lo compaña lo cual no es una nube de verano, algo que desde muchos ángulos y desde muchas instancias se viene denunciando con poco éxito hasta la fecha. Ha tenido que hacerse público el documento para que las alarmas salten en algunos medios de comunicación españoles, entre la sorpresa de algunos y el bochorno de otros, que negaban la situación.

Pero cabe hacerse alguna pregunta porque la denuncia de ADL no es ni mucho menos fruto de una erupción circunstancial o momentánea, se trata simple y llanamente de algo que ya está ahí desde hace siglos, oculto, silente pero latente y sobran los expertos que saben cómo ponerlo al día nutriéndolo con carnaza antijudía. Baste con asomarse a los círculos donde se pone de relieve el pensamiento de cuantos alimentan ese estado de opinión, como son las tertulias radiofónicas, la prensa escrita y el medio televisivo. Y si quedase alguna duda ahí están presentes y de qué manera, incontables grupos y grupúsculos asociados en muchos casos a ONGs que a socaire de los “derechos-palestinos-pisoteados-por-Israel” hacen su agosto, ignorando las autoridades españolas por puro desinterés de dónde proceden los recursos que manejan para sus actividades. Propongo desde la ciudad en que vivo dos imágenes, tomadas en una calle de Zaragoza y que acompaña el presente escrito, imágenes que ilustran sin dudas lo que estamos sosteniendo.

En ambas se pueden comprobar de forma indudable cuáles son los objetivos de estos grupos y cómo los defienden. Como queda reflejada en ambas, la supuesta y dudosa defensa de los derechos civiles palestinos está supeditada a la ideología que sustenta el grupo en cuestión y que es el denominador común para casi todos ellos. El mapa que acompaña al nombre de la organización es el de todo el territorio en conjunto, es decir, para ASECOP, Palestina incluye los territorios bajo gobierno de la ANP más los territorios actuales de Israel. Si Asecop asume como parte de su “apoyo” a la causa palestina, legitimidad que nadie puede negarle, que el mapa palestino según su consideración es el que figura en su logo publicitario, está aceptando que la lucha de los palestinos para la liberación de esos territorios es también su propia lucha y con ello no hace ascos a cuantos métodos usen esos grupos para lograr sus objetivos, ergo ASECOP está de acuerdo en el método terrorista, lo comparte y apoya. Y no sólo eso, contribuye y de qué manera a hacer pública una imagen falsa, que induce a mantener opiniones furibundas contra Israel y a alimentar el antisemitismo actual en España que denuncia ADL ¿O no?

¿Es o no una parte genuina y no pequeña del antisemitismo existente hoy en España? La “cooperación” de que hacen gala queda en apoyo a la causa y la lucha que la sustenta. Es más, cooperan con el derramamiento de sangre israelí y se convierten del mismo modo en verdugos de los civiles israelíes asesinados por quienes defienden la devolución de todos los territorios a los palestinos y quienes desde esas misma filas sustentan la erradicación y nueva destrucción de los judíos, como resulta ser Hamás. Es una verdadera vergüenza que en nuestras calles puedan este tipo de grupos hacer gala de su notorio antisemitismo, presumir y alardear de él, no es de extrañar por ello que la ADL se haya llevado las manos a la cabeza al acercar su ojo a la situación. España esconde hoy una buena cuota de antisemitismo bajo el pretexto del sufrimiento de un pueblo perseguido, argumento que a muchos grupos y organizaciones les lleva a alardear de imágenes como estas mientras callan por la situación del soldado Guilad Shalit, tres años ya en manos de Hamás y escondido en condiciones espantosas y crueles.

Invito a mis lectores que entren en la página que acompaña el rótulo y que observen con atención la gran cantidad de organizaciones y grupos repartidos por todas las grandes ciudades, dedicados a la misma ignominiosa tarea sin que autoridad alguna se ocupe en pedir cuentas de sus ingresos, fiscalizar sus gastos y conocer el origen de sus medios económicos, clave para entender la verdadera razón de su “lucha”.



Miguel Martín