martes, 6 de enero de 2009

ARCHIVES: January 2, 2009

by Angel Mas


ISRAEL DEBE DEFENDER A SUS CIUDADANOS
Por Amos Oz

El bombardeo sistemático de los ciudadanos de pueblos y ciudades de Israel es un crimen de guerra y un crimen contra la humanidad. El Estado de Israel debe defender a sus ciudadanos. Es obvio para todo el mundo que el gobierno de Israel no desea entrar en Gaza; preferiría mantener el alto el fuego que Hamás violó y finalmente quebró. Pero el padecimiento de los ciudadanos israelís que viven a las orillas de la Franja de Gaza no puede continuar.

El recelo a entrar en Gaza está basado no en una supuesta indecisión, sino en el conocimiento manifiesto de que Hamás tiene auténtico deseo de provocar que Israel emprenda una acción militar. Si docenas, o incluso cientos de civiles, mujeres y niños, mueren por causa de la acción israelí, el radicalismo ganaría peso en Gaza, el gobierno de Abu Mazen en Cisjordania podría colapsar y los extremistas de Hamás podrían substituirlo.

El mundo árabe se uniría sin fisuras ante la contemplación de las imágenes atroces que Al-Jazira emitiría de la terrible situación en Gaza y los medios de comunicación del mundo no tardarían en culpar a Israel de crímenes de guerra. Son los mismos Medios que ignoran sistemáticamente el bombardeo de las poblaciones israelís. Se ejercería una presión masiva sobre Israel para que se contenga y retroceda. Pero no habrá tal presión sobre Hamás porque no hay quien los presione y tampoco queda mucho con lo cual puedan ser presionados. Israel es un país, Hamás es una banda.

¿Qué podemos hacer?

Lo mejor para Israel sería conseguir un alto al fuego a cambio de un alivio del bloqueo de Gaza. Si Hamás insiste en rechazar el alto el fuego y continúa bombardeando a los ciudadanos de Israel, debemos tener cuidado para evitar que la acción militar acabe beneficiando a Hamás. Los cálculos de Hamás son simples, cínicos y diabólicos: Si israelitas inocentes son asesinados, eso es bueno. Si palestinos mueren, aún mejor. Israel debe actuar sabiamente contra esta posición y no dejarse llevar por la vehemencia del momento.